Como a Gardel, muerto el 24 de junio de 1935 en un accidente aéreo en Colombia, los argentinos lloran hoy a Roberto Sánchez, Sandro, el ícono que desde los años 60, con su inconfundible voz y eróticos movimientos, cautivó a Latinoamérica entera y suscitó la sandromanía que ha trascendido varias generaciones. La muerte de el gitano, como también se le conocía, ha desatado una ola de fervor en torno a su figura. Gentesur rinde homenaje al primer artista latinoamericano en actuar en el Madison Square Garden, y que inauguró en 1970 las transmisiones vía satélite, con una audiencia superior a los 250 millones de televidentes

Sandro falleció el pasado 4 de enero en el Hospital Italiano de la ciudad de Mendoza, en la frontera con Chile, luego de 45 días de luchar contra una serie de graves complicaciones tras el doble trasplante cardiopulmonar al que fue sometido el 20 de noviembre. La adicción al tabaco de Roberto Sánchez Ocampo -su verdadero nombre-, lo había puesto contra las cuerdas. Pero el milagro no llegó. Tenía 64 años y una vida rodeada de misterio. Su muerte, después de 52 álbumes, 10 millones de copias vendidas y 16 películas, ha dado paso a una nueva leyenda de la música en el continente
A sus miles de fanáticos y nenas de todas las edades, les será difícil cumplir la voluntad que Sandro expresara en “el pequeño testamento que quiero dejar”, plasmado desde hace varios años en la letra de Una muchacha y una guitarra, una de sus más conocidas composiciones.
No quiero que me lloren
cuando me vaya a la eternidad
quiero que me recuerden
como a la misma felicidad;
pues yo estaré en el aire
entre las piedras y en el palmar;
estaré entre la arena
y sobre el viento que agita el mar…
Sandro de América, El Hombre de la Rosa, El Gitano, como fue conocido en Argentina y el mundo, conquistó la fama con su talento, atractivo y carisma.
México no fue la excepción e igualmente se rindió al ídolo, quien fue el primer artista latino en presentarse en el mítico Madison Square Garden de Nueva York, el 11 de abril de 1970, ante un lleno total.
Su actuación también le dio el mérito de convertirse en el primer artista en inaugurar las transmisiones de televisión vía satélite, con una audiencia estimada en más de 250 millones de espectadores.
Años más tarde en 2008, respecto a esa experiencia, Sandro reveló que no alcanzó una proyección mundial porque “no me interesaban los contratos”. Al ser interrogado por el periodista argentino Eduardo Aliverti, dijo que “los gringos no son tontos: me ofrecieron un acuerdo por 10 años en las mismas condiciones en las que firma Julio Iglesias.
“Tenía que estar a disposición cada vez que al sello se le ocurriese, para cantar en cualquier lugar del mundo, promocionando un disco nuevo. Dejar mi país, mi gente. ¿Para qué? Para pasar a ser un títere de ellos. Yo me conozco, soy muy rebelde y no iba a poder con eso. Jamás me arrepentí. Al contrario, creo que esa decisión me permitió vivir, tener parejas, ser feliz. También sufrir mucho. Pero en el balance fue una determinación maravillosa”, afirmó.
En cambio, El Gitano recorrió el continente entero, cosechando aplausos y reconocimiento en todos los países. Grabó en italiano, inglés y francés.
En México, sus temporadas anuales en el centro nocturno La Naranja, del antiguo Hotel Aristos, en Reforma y Niza, que hoy pertenece a la cadena Marriot, siempre estuvieron abarrotadas. Igual ocurrió en los distintos escenarios donde actuó, como la Arena México o el popular programa Siempre en Domingo, que evidenció la idolatría que ocasionaba su presencia.
En sus presentaciones por todo el país, inevitablemente provocaba el mismo furor. Sus admiradoras lo recompensaban con una lluvia de rosas rojas, claveles y prendas íntimas sobre el escenario.
Siempre cordial y amable con los medios, Sandro reseñó sus polémicos inicios como cantante de rock en 1963 en su natal Argentina, donde sus audaces movimientos pélvicos -en sus comienzos lo llamaron el Elvis Presley criollo-, ocasionaron su prohibición y posterior cambio de estilo a las baladas, donde aseguró, “tenía mucho qué decir”.
Así nacieron canciones como Penas, Porque yo te amo, Rosa, rosa, Trigal, Como lo hice yo, Te propongo, Cómo te diré, Quiero llenarme de ti -con la que ganó el primer festival Buenos Aires de la Canción en noviembre de 1967-, y un centenar más de melodías que interpretaba con su inconfundible estilo.
Sandro estaba plenamente consciente de su atractivo y del efecto que provocaba en sus seguidoras, y él mismo alimentaba el misterio que siempre lo rodeó. Celoso de su intimidad, jamás hizo alarde de sus conquistas.
“Soy un caballero”, repetía y no fue sino hasta hace 9 años, durante una de sus actuaciones, que reconoció la relación amorosa con María Elena Fresta, su compañera por más de 15 y su posterior boda con Olga Garaventa el 14 de abril del 2007.
Esta postura caballerosa fue sostenida hasta el final por el artista, quien al ser interrogado sobre su vida privada, invariablemente respondía:
“Yo vendo la piel de Sandro, pero si además vendo la piel de Roberto Sánchez… ¿qué me queda?”.
Como a Gardel, muerto el 24 de junio de 1935 en un accidente aéreo en Colombia, los argentinos lloran hoy a roberto sánchez, Sandro, el ícono que desde los años 60, con su inconfundible voz y eróticos movimientos, cautivó a Latinoamérica entera y suscitó la sandromanía que ha trascendido varias generaciones. la muerte de el gitano, como
también se le conocía, ha desatado una ola de fervor en torno a su figura. GENTESUR RINDE HoMENAJE al primer artista latinoamericano en actuar en el madison square garden, Y QUE inauguró en 1970 las transmisiones vía satélite, con una audiencia superior a los 250 millones de televidentes
Sandro nació para la música -como el mismo astro reseñó-, con su primer berrido. “Estaba, sin saberlo, probando mis pulmones para ver si podía hacer esto de la canción”, dijo.
Desde pequeño se distinguió por su amor para esta actividad, aunque irónicamente, una maestra lo hizo a un lado cuando escrutaba a los entonces precoces valores.
Sin embargo, Roberto Sánchez no se desanimó y en los festivales escolares se distinguíó por sus certeras y celebradas imitaciones de Elvis Presley.
Acompañado por su amigo Enrique Irigoytia -quien le enseñó los primeros acordes en la guitarra y conformó luego el dueto Los Caribes-, interpretaban canciones que habían hecho famosas Los Panchos, especialmente Quién será, del mexicano Pablo Beltrán Ruiz. A ellos se sumó después Agustín Mónaco, para integrar el Trío Azul.
Al paso del tiempo, formó primero el grupo Los caniches de Oklahoma. En 1961, cambiaron su nombre por Los de Fuego, integrado por Armando Cachito Quiroga, Miguel Lito Vázquez, Carlos Ojeda, Héctor Centurión y el propio Sandro.
De aquellos inicios, el ídolo recordaba que “ensayábamos en la escalera de la casa de Lito, sin meter mucha bulla para que no nos rajara, hasta que conseguí que mi viejo nos dejara ensayar en el garaje de mi casa, entre las damajuanas de vino.
“Con los meses fuimos mejorando. Yo en el grupo no cantaba, era la guitarra líder, porque era el que menos mal tocaba y una noche nos presentamos en el Club Victoriano Arenas en un concurso de canto que se estaba llevando a cabo”.
La historia de cómo llegó a solista, la relata el propio Sandro en su disco biográfico titulado Mi vida, en el que cuenta:
“En esa noche conocimos un representante que nos consiguió un par de bailes. El primero fue en el Club Rioja en Avellaneda; un gran debut. Comenzamos a tocar y al tercer o cuarto tema -más o menos-, a Héctor Centurión, que era el que cantaba, se le olvidó la letra del rock de Claudia. Y arrancaba otra vez con la introducción y nada. Entonces para zafarnos, le quité el micrófono y arremetí con la letra, porque ya tenía cancha por tanto concurso y serenata. Y de allí en adelante fui cantando cada vez más temas, hasta que pasé a ser el solista”.
Pero no todo fue fácil, porque a los incipientes artistas les aguardaban aún grandes tropiezos, como el de Luna Park, donde se presentaron para una prueba para el exitoso programa Escala Musical.
“Nos tocó ser teloneros -comentó Sandro-. Llevábamos puestos unos suéteres con una F de lamé que nos bordó mi viejita. Subimos. Con el primer tema empezaron los silbidos; luego, el segundo tema, y al llegar al solo de guitarra, nos tiramos todos por el suelo, cosa impensada en esa época. La lluvia de monedas fue tan grande, que tuvimos que salir rodando del escenario. ¡Qué bronca! Pero yo, con toda la calentura dije: “Pues yo voy a volver y todos éstos van a matarse aplaudiéndome. Y unos pocos años después… volví”.
Su primer disco como solista -un sencillo sin trascendencia grabado en los estudios de la CBS en septiembre de 1963-, contenía 2 temas ¿A esto le llamas amor? y Eres el demonio disfrazado. A mediados de 1964 Sandro y Los de Fuego hicieron su debut en la televisión en el programa Aquí la Juventud y posteriormente en el show Sábados Circulares, conducido durante más de 15 años por Nicolás Pipo Mancera, mediante el cual alcanzaron gran popularidad.
En 1965 grabó su primer álbum titulado Sandro y los de Fuego, que incluía covers de canciones de Los Beatles, Jerry Lee Lewis, Buddy Holly y Elvis Presley. A este disco siguió Al calor de Sandro y Los de Fuego, pero antes de terminar el año, y a pesar de su éxito, el grupo se disolvió.
El mimetismo en torno a su ídolo Elvis Presley, le generó grandes polémicas; se veía y bailaba como él. Incluso llegaron a prohibir sus actuaciones, pero ello sólo contribuyó a incrementar su popularidad. El Elvis Criollo -como lo bautizaron-, provocaba gritos de histeria y desmayos entre sus fans, una característica que lo acompañaría en casi 50 años sobre los escenarios.
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2 Comentarios en “Sandro: América llora al ídolo argentino”
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Fue unico y especial… siempre lo recordare y escuchare sus canciones.Espero que vaya a la gloria.
Comentario del día febrero 4, 2010 a las 17:13Señor Director:
Comentario del día febrero 8, 2010 a las 2:43Gracias a la revista gente Sur por tan espléndido reportaje de Sandro, así como el póster, que seguramente sus “Nenas” tendremos en un sitio especial.
Me agrada esta modalidad de reportajes que realiza su revista, donde podemos encontrar información de nuestros artistas que dificilmente se publica en esta forma; en este caso particular, un atino el reportaje si se toma en cuenta la poca publicidad en los medios oficiales respecto del “Gitano”
Nuevamente, gracias