Todavía sin noticias del panista Diego Fernández de Cevallos
10 junio 2010

La misteriosa desaparición de Diego Fernández de Cevallos -influyente ex senador y ex candidato presidencial del PAN-, cimbró el escenario político. Hacía mucho que no se registraba un hecho de esta naturaleza, después del rapto, por una semana, del ex secretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios en diciembre de 1997 o todas las proporciones guardadas, desde el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio.

El político panista era una especie de ministro sin cartera y los analistas suelen hablar de que le deben su puesto por lo menos dos secretarios de Estado -Fernando Gómez Mont, de Gobernación y el procurador Arturo Chávez Chávez-, así como varios magistrados.

La prensa amarillista, de inmediato llamó  al caso La nueva Paulette, aunque se esperaba a apenas unos días de su supuesto secuestro, que Diego apareciera con vida.

El rastro de Fernández de Cevallos se perdió cuando arribaba cerca de la medianoche del viernes 14 de mayo a su rancho La Cabaña, en el estado de Querétaro, a bordo de su camioneta.

Dentro del vehículo se hallaron documentos personales y una pluma con sus iniciales, pero no su celular. Fuera del mismo había unas tijeras -no se dice de qué tipo- manchadas de sangre y tampoco se dijo la cantidad de líquido hemático. Sólo informó la Procuraduría General de la República que el tipo de sangre era el mismo al que corresponde Fernández de Cevallos, aunque faltaría hacer un examen de ADN para certificar si es la misma del ex senador.

Las autoridades señalaron al menos cuatro hipótesis sobre su desaparición: un secuestro con fines económicos, una venganza por motivos familiares o personales, un rapto con fines políticos perpetrado por algún grupo armado radical o un levantón, atribuible al crimen organizado.

Se descartó casi de inmediato que el secuestro haya sido obra de un grupo armado. De hecho, el Ejército Popular Revolucionario (EPR) se deslindó del caso  y señaló que “la política no es un problema personal”, por lo que se solidarizó con el dolor de su familia, así como de todas las familias que sufren por la ausencia de sus seres queridos.

Pero que el EPR no haya perpetrado este secuestro, no quiere decir que otras organizaciones afines -que se desprendieron como ramas del mismo tronco, poco después de su aparición pública en 1996, en Aguas Blancas, Guerrero-, no lo hayan realizado.

La guerrilla que antecedió al eperrismo se responsabilizó en el pasado, de célebres plagios como el del ex líder comunista Arnoldo Martínez Verdugo, ocurrido en agosto de 1985, y de los empresarios Ángel Lozada, del Grupo Gigante, Joaquín Vargas, del ramo televisivo y Alfredo Harp Helú, ex accionista de Banamex, todos los cuales reaparecieron con vida. La familia de Diego llamó a los secuestradores a que entablen comunicación para negociar su liberación. El presidente Felipe Calderón, quien partía hacia España cuando se enteró del secuestro, envió un mensaje a Fernández de Cevallos, al informar que sus hijos “soportan con estoicismo estos momentos difíciles”.

Pieza fundamental de la transición democrática, según algunos, expresión burda de la política al viejo estilo, según otros, Fernández de Cevallos concitaba amores y odios.

El político fue acusado de recibir unos 60 mil metros cuadrados de terrenos en Punta Diamante, la mejor zona de Acapulco, por parte del gobierno de Guerrero, supuestamente a cambio de hacerse a un lado, cuando se hallaba a la cabeza de las encuestas en las semanas previas a las elecciones presidenciales de 1994 y amenazaba con vencer a Ernesto Zedillo.

Como senador, se dice que apoyó fuertemente la criticada Ley Televisa para favorecer el duopolio televisivo y como litigante experto en derecho mercantil y socio de un prestigioso despacho de abogados, se habla de que ha sido el verdugo de la Secretaría de Hacienda, en particular al Servicio de Administración Tributaria (SAT), pues logró que le devolvieran mil 800 millones de pesos por concepto de IVA y IEPS a la empresa Jugos del Valle en el 2000.

En 2005, acicateado por Liliana León Maldonado, de entonces 27 años y perteneciente a una de las familias más influyentes de Jalisco, influyó para ampliar a 4 carriles la hoy denominada carretera del amor que une a los municipios de Tepatitlán con Arandas en la zona de Los Altos, a un costo de 334 millones de pesos.

El enamorado Fernández de Cevallos prestó maquinaria pesada para construirla, lo cual permitió ahorros por más de 32 millones de pesos.

Be Sociable, Share!
Compartir: